sábado, 6 de febrero de 2016

Buscando algo

Cuenta la mujer que desde que hicieron la película sobre dragones, princesas y mazmorras las visitas se multiplicaron. Que era incesante el continuo chorreo de visitantes que entraba en aquella modesta iglesia de pueblo. Que los veía entrar con gestos de asombro, atónitos, con la boca abierta, escudriñando al milímetro cada detalle insignificante de la piedra, del suelo o de cualquier otra cosa. Que los que entraban allí apenas hablaban entre ellos o si lo hacían era de forma muy discreta y al oído, como no queriendo adulterar el momento de solemnidad que significaba para ellos entrar en un lugar tan histórico. Y que siempre le hacían las mismas preguntas sobre el lugar basándose en la película y en el best-seller que traían bajo el brazo. Y que ella siempre respondía con una sonrisa, encogiéndose de hombros o diciendo que eso verdaderamente nunca pasó allí y que hasta donde ella sabía aquel lugar nunca había tenido relación con nada de lo que sale en la película. A lo que se tenía que enfrentar con sonrisitas y miradas de suspicacia, como si ella fuera parte de esa confabulación a nivel mundial para ocultar la verdad verdadera, la buena del todo, al resto de la humanidad. Pero que esa inclinación a la suspicacia y al casi desprecio, en algunas ocasiones se volvía sublime cuando bajaban a la cripta con los ejemplares pegados al pecho, con las expresiones demudadas por la emoción y se encontraban con algo totalmente opuesto a lo que habían leído en el best-seller o visto en la película. Que dónde estaba el altar, que en qué lugar estaba el botón oculto, que si lo habían ocultado todo mucho mejor para que la próxima vez no fuera tan fácil hallar no se sabía muy bien qué cosa...Y la mujer volvía a responder que allí abajo jamás había habido nunca ningún botón, ni altar, ni nada que se le pareciese, que siempre había estado todo tal y como lo veían. A lo que contestaban con alguna referencia al libro, en la página tal y en el renglón tal....Finalmente, antes de salir de la cripta muchos preferían seguir pensando que aquella mujer estaba allí para hacerles desistir ya no sólo de su propia búsqueda sino también para arrebatarles cualquier tipo de esperanza. Que estaba del lado de esa gente que pretende esconder al resto de la humanidad la auténtica revelación que hará que sus vidas vayan a mejor.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Google

Google lleva trabajando desde hace algún tiempo en una serie de proyectos innovadores. La noticia de alguno de ellos, como por ejemplo el coche inteligente sin conductor o las Google Glass nos ha llegado a través de publicaciones o informativos Pero también existen otro tipo de proyectos de mayor complejidad en lo tecnológico y de mayor envergadura, como por ejemplo la conexión a internet a través de globos o drones que pretende conectar a millones de personas en el continente africano, o la incursión en el campo de la biotecnología y que pretende crear nuevos anticuerpos en nuestro organismo para atacar enfermedades en una técnica que han denominado como "reprogramación celular". También la revista Time llegó a anunciar en 2011 que la compañía tiene entre sus proyectos la de un ascensor espacial. Y sería tal y como suena, un ascensor que nos llevará directamente al espacio.
Larry Page y Sergüei Brin fundaron Google el 4 de septiembre de 1998 y estrenaron su motor de búsqueda unos días después, el 27 del mismo mes. En poco tiempo superó al otro motor de búsqueda más popular de la época, el AltaVista, que fue creado en 1995 y que tenía su sede en California. Lo que comenzó como un proyecto universitario (parecido a Facebook) continúa a día de hoy con sus continuos proyectos y reinvenciones.
Pero qué sucede para que un pequeño proyecto universitario se convierta en una gran compañía puntera? Por qué son siempre los mismos países los que están al frente de las innovaciones y marcan el ritmo a los restantes? Para responder a esta pregunta tendríamos que hacer un poquito de historia general, y saber objetivamente que las cosas no suceden por mera casualidad o porque caigan del cielo o porque "esta gente sencillamente son así", sino saber que son el resultado del funcionamiento interno de las instituciones del país.    
Antes de montar una empresa, por ejemplo, tendremos que tener la certeza absoluta de que el estado en cuestión la respetará y no la "nacionalizará" o nos la expropiará. Que sea un país que respete ante todo nuestras propiedades. También depende de la facilidad que nos darán las instituciones y la burocracia para montarla. En España se tarda 28 días y se encuentra en la posición 44 entre los 185 países que forman el ranking mundial de los estados que ofrecen mayores facilidades para hacer negocio. Es importante también el acceso y las condiciones que harán posible la financiación inicial, y que estará estrechamente relacionado con el punto anterior. Y existe un punto importantísimo y opaco en toda empresa, que se trata de que a la hora de registrar una patente el estado nos deje libremente explotarla y que permita que exista lo que se llama como "destrucción creativa", es decir, que no nos pongan trabas o impedimentos de algún tipo a la hora de desbancar a lo hegemónico porque ésta tenga una mayor parcela de poder en un estado carente de equilibrio político. Dicho coloquialmente, que sea un país donde se permita sustituir lo viejo por lo nuevo. Esto que parece un proceso simple o de sentido común no lo es tanto, y más si lo nuevo amenaza con hundir grandes fortunas y parcelas de poder. Imaginemos por ejemplo que los dueños de Google hubieran adquirido la preparación y la perspicacia necesarias para realizar su proyecto en un país absolutista. Y que AltaVista hubiera sido propiedad del dictador de turno y de los jerarcas que lo sustentan en el poder y que se enriquecen con su explotación. O que los dueños de AltaVista hubieran alcanzado tanto poder dentro de un sistema parlamentario que hubieran provocado un desequilibrio de poder dentro de las instituciones. O que la mayoría de la población trabajase en AltaVista y al mandamás de turno no le interesara dejar a toda esa gente sin trabajo temiendo grandes disturbios que pudiera provocar su futuro derrocamiento del poder. Ni que decir tiene que el proyecto de Google no hubiera tenido futuro en ninguna de estas condiciones.
En Inglaterra los grandes terratenientes se opusieron a la revolución industrial porque vieron cómo los nuevos comerciantes perjudicaban sus privilegios comerciales, aparte de tener que subirles el sueldo a sus propios trabajadores y ver cómo se le reducían las rentas. Pero no solo la aristocracia se opuso; los artesanos, que veían cómo sus habilidades manuales estaban siendo sustituidas por las máquinas organizaron disturbios, destruyeron máquinas y quemaron fábricas. Eran los luditas. A John Kay, el inglés que mejoró la mecanización del tejido le quemaron la casa. Y lo mismo le pasó a James Hargreaves, que inventó una mejora revolucionaria en el hilado.
Existen a lo largo de la historia algunos ejemplos de innovaciones que no vieron la luz e inventores que se presentaron ante el emperador o rey de turno y que directamente terminaron muertos y sus inventos enterrados. Ejemplos curiosos hay muchos y variados ( los que están documentados). Por eso la capacidad de asimilar innovaciones y avances en todos los campos está directamente relacionada con las instituciones y el funcionamiento interno de los países.

martes, 2 de febrero de 2016

La niña con zapatitos nuevos

Entró en la zapatería acompañada por su madre y por su tío. Juntó los dos pies y de un salto enérgico sorteó el pequeño escalón que la separaba de la tienda. Continuó con una pequeña coreografía mientras canturreaba algún tipo de canción. Con sus ojos inquietos recorría todas las estanterías que allí había, se quedó sorprendida por la gran cantidad y variedad de zapatos y colores. Durante el desayuno su madre le había dado la buena noticia: "luego vamo a ir a comprarte lo sapatito, eh?!". Con la boca llena de comida abrió exageradamente los ojos y ahogó una enorme expresión de satisfacción. La madre sonrió al ver la reacción. Pero la niña jamás imaginó que en aquella tienda hubiera tanta cantidad de zapatos. Su coreografía fue disminuyendo en intensidad en cuanto fijó su atención en los primeros detallitos que la rodeaban.
- Che; no balla a toca, eh?! . - Le dijo la madre entrando en la tienda. La niña retiró inmediatamente la mano mientras la joven dependienta la observaba con una sonrisa.
- Y ba a bení er tito?. - Preguntó con una sonrisa en cuanto se tragó lo que tenía en la boca.
- Yo creo que sí pero no es seguro, eh?!
La madre tenía la certeza que su hermano iba a venir porque se lo había dicho por teléfono. Pero era mejor ocultárselo hasta el final para evitar que le diese la murguita durante todo el mediodía.
La niña sonrió ante la perspectiva de pasar una tarde acompañada por su tío y encima comprando zapatos. Desde siempre lo había visto como a un compañero más de juegos, siempre andaba gastando bromas, haciendo tonterías y haciéndola reír. A pesar de ser físicamente muy grande y de ser un adulto, la mayor parte del tiempo no se comportaba como ella veía que se comportaban los adultos, y eso la fascinaba. Siempre era el primero en hacer algún comentario jocoso sobre alguna mierda de perro, o sobre alguna señora gorda, o unas bragas tiradas en mitad de la calle. En muchas ocasiones era ella misma la que lo buscaba si veía u oía algo que presuponía podría inducir a un chiste de su tío. Otra cosa que le encantaba de su tío era su atracción por los animales: si veía por la calle algún perro o algún gato siempre tenía algún comentario simpático o cariñoso. Y si alguno se le acercaba no dudaba en acariciarlo. Debido a todo esto durante un tiempo la niña estuvo detrás de la madre para que le comprase un perro, pero la cosa no llegó a fructificar.
- Hola, benimo pa be si tenei algo pa la niña. - Se dirigió la madre a la dependienta.
- Sí, mira, en aquel rincón tiene las cosita pa niño. Bení por aquí... Aquí, en este lado, tenéis todo lo sapatito pa ella- La dependienta se echó a un lado y permaneció inmóvil y con las manos en la espalda.
La niña ya había comenzado de nuevo su coreografía en mitad de la tienda mientras su madre y su tío repasaban por encima las hileras de zapatitos perfectamente colocados en las estanterías.
- Quieres bení pa ca....
-Qué grasioso el botín, qué chiquitito, parese un llabero...
La niña rio la ocurrencia de su tío al llegar.
-....o un pendiente, mira, me lo pongo aquí en la oreja...y mira qué bien me queda....
La niña reía mientras agarraba sin titubeos el zapato que quería.
- Este es, no?!. - Le preguntó la madre fingiendo seriedad. - No quieres otro?!
La niña respondió con un sí y a la segunda con un no de cabeza enérgico y con una amplia sonrisa. Y es que ya lo había visto en un catálogo antes de ir a la tienda, lo que hizo que su tío le gastara alguna que otra broma más.
- Éste se lo están llebando mucho...Le dijo la dependiente cuando le trajo del almacén uno de su número.
-Sí, hija, una amiguita de su clase...tiene también uno paresido...
-Qué chula son esta bota....
-Pero tito, son de muje....
-Qué son de muje? Y dónde pone éso?
Su tío agarró la bota marrón con flecos, parecidas a las que se ponían los indios americanos en las películas, y fingió buscar alguna etiqueta. La niña reía la ocurrencia y la simpleza de su tío mientras terminaba de calzarse el zapato con ayuda de su madre.
- Yo no beo que ponga nada de muje...Entonse la muje de la tienda no me la puede vender....o....Pue a mí me gusta. Y a be quién se ríe de mí...que le doy un...
La niña no paraba de reír ni caminando con los zapatos puestos ante los ojos de la madre y la dependienta.
- Y quién va impedí que me la llebe, eh?!. Bas a ser tú, eh?! Y qué bas ase,eh?! Dime, dime... El tío comenzó a darle con el dedo en los costados a la niña mientras la madre llegaba de pagar los zapatos cargando con una bolsa blanca en la que se podía leer el nombre de la tienda.
- Tito, ar finá no te has comprao las bota...
-Es que no tengo dinerito...otro díita me aserco y ya berás tú lo guapo que voy a está...
Los tres se marchaban ya de la tienda. La niña detuvo sus pasos, colocó de nuevo los pies juntos y aprovechando que la agarraba su tío por una mano dio un salto más largo que cuando entró.

martes, 22 de septiembre de 2015

LOS DESPLAZADOS FANTASMA

Existe un tipo de refugiado, desplazado, inmigrante o como se quiera llamar que no sale en los telediarios.  Personas que tal vez se los haya cruzado por la calle o en una estación de tren o en algún aeropuerto. Personas que no van desaseadas ni sienten los focos de una cámara de televisión ni el aliento de nadie cuando llegan al destino con la maleta en la mano. Tampoco salen en las estadísticas: en ocasiones con una simple reseña porcentual en algún periódico es más que suficiente. Quizás todo forme parte de un mismo juego perverso: verlo con normalidad y aferrarse a la temporalidad de la situación.  Nadie se imagina cuando va a partir hacia otro lugar para cuánto tiempo es, y más si se trata de asuntos de trabajo. Muchos tienen en mente regresar pronto, aunque esa perspectiva se vaya alargando en el tiempo hasta desembocar en la edad de jubilación.
Todo esto comienza como algo "normal": la situación de paro y precariedad que se va alargando y de pronto sale una buena oportunidad en el extranjero o dentro del propio país, en una zona donde siempre y desde siempre ha habido trabajo. La ilusión corre por el cuerpo y la mente. La noche antes se hace la maleta. Vas por la calle camino a la estación. O te lleva algún familiar en coche mientras nerviosamente y con algo de congoja se habla de cualquier cosa sin importancia. En cada semáforo en rojo otros automóviles se detienen al lado. No sabes muy bien por qué, pero en esos instantes te interesa la vida de aquellos desconocidos que con sus coches van a cualquier parte. Quizás porque sabes que cualquier sitio será mejor que esa estación donde te espera el tren que te mandará lejos de tu familia y amigos. Llegas a la estación con todo el ajetreo de personas yendo y viniendo y haces tiempo porque has llegado antes de lo previsto. Vas al anden y allí espera el mismo tren de siempre, el que te lleva al trabajo y a tu nueva vida porque en tu región, comunidad autónoma, pequeño país, reino, o como se quiera llamar y tras cuarenta años de democracia sigue estando a la cabeza de la UE en cuanto a paro y corrupción se refiere. Ha tenido en twitter muy buena acogida esa fotografía del tren en blanco y negro en la que se decía que "nosotros fuimos una vez refugiados" haciendo referencia a los refugiados sirios. Esos trenes, autobuses y aviones continúan saliendo de nuestro país, que no se os olvide. En el anden no había ningún grupo encadenado a las vías ni protestando por nada, "sólo"  tu padre y tu madre que te despedían entre sollozos, rodeados por personas anónimas que iban a un lado y a otro. Sientes una gran congoja. El tren parte y por los cristales de la ventanilla ves a tu madre llorar a moco tendido. Te despides con la mano, el tren acelera más y todo eso se queda definitivamente atrás. Más calmado haces un repaso a lo que ha sido tu vida, mientras ves el paisaje pasar a toda velocidad por la misma ventanilla en la que minutos antes estaban tus padres. Piensas en esa mirada furtiva que echaste a un lado antes de partir y viste que mas de uno estaba en tu misma situación. Un matrimonio de mediana edad con un chaval de unos quince años y una cría de diez se despedía de un grupo de personas. La mujer lloraba, pero tras el último arreón del tren que dejó a su familia definitivamente atrás, en el andén, la mujer, al igual que tú, se tranquilizó. Entre el pasaje también los había que viajaban solos, con maleta de mano. O personas jóvenes que escuchaban música despreocupadamente. En fin, que había de todo. Aquella familia se veía que había venido a pasar unos días de vacaciones y regresaban a sus vidas y a la que ahora era su casa.
Allí, en la estación, y como he dicho al principio, no había nadie protestando. Tampoco las habría frente al parlamento andaluz ni en el palacio de San Telmo, ni en los juzgados. Resulta curioso comprobar como ciertos periodistas y pensamientos "guais del paraguais" pretenden repartir culpas entre el personal y en ir "al origen del problema" y en "concienciar" y en "remover la vergüenza ajena" por las consecuencias que tienen las acciones de esos mismos tipos que sienten un odio visceral ya no sólo a nosotros, sino a cualquier otra cosa que no encaje en su percepción del mundo. Y resulta indignante como esos mismos grupos "guai del paraguai" y por extensión gran parte de la prensa omiten las razones de las tremendas desigualdades sociales existentes dentro de nuestro propio país tras cuarenta años de democracia, y las instituciones que hay que modernizar y los problemas que hay que resolver con carácter de urgencia antes de que el sistema se quede definitivamente obsoleto.  La información y el debate social en este país está copado casi en su totalidad por frivolidades que no conducen a nada y que están enfocadas sólo para hacer negocio de los mismos que las producen, y que de paso le hace el juego a los partidos políticos - tanto revolucionarios como no revolucionarios- Es mejor mantener al personal con los nervios y las sensaciones a flor de piel y zarandearlas continuamente apelando a las "vergüenzas ajenas" que mantenerlas verdaderamente informadas del verdadero "origen" de los problemas que nos rodean y cómo darles solución para mejorar nuestras vidas. Es mejor fomentar la "rentable" improvisación, despreocupación e impulsividad, que mantener a las personas en actitud reflexiva, constructiva y crítica y en afrontar con honradez y valentía los obstáculos que se puedan presentar en el camino.
El otro día tres emisoras nacionales retransmitieron en directo la muerte de un toro como si hubiese sido la de una persona en el corredor de la muerte. Se podía ver a manifestantes que lo intentaban impedir a toda costa. Algún que otro guardia civil también. Presentadoras que con voz apenada iban narrando todo lo que iba sucediendo. Y colaboradores que manifestaban su espanto por la condición humana. Una mujer que decía que ella era del siglo XXI, pero que los de Tordesillas no. Y viendo todo aquello y que cada año se monta una más gorda, pensé que sólo en un país como éste podía haber nacido Luis García Berlanga.

domingo, 13 de septiembre de 2015

EL JOVEN DE PELO RIZADO

Estoy hojeando despreocupadamente una de esas revistas del corazón, cuando me encuentro de repente con esa mirada ligeramente caída y ese enigmático gesto tan característico del chaval de pelo rizado. En esas fotos aparece acompañado por una chica más o menos de su misma edad, parecen ir hablando los dos, y en el pie de foto se podía leer que era su novia. Me quedo observando las fotos, pensando en la cantidad de horas utilizadas por ciertos medios de gente "enrollá" en destripar la vida del chaval: que si era simpatizante de podemos, que si había repetido muchas veces, que si los padres no podían con él y lo iban a meter en una escuela militar, que si le gustaban mucho las discotecas y las chicas, etc... Por supuesto todas estas indagaciones estaban amparadas en la libertad de expresión e información y en la remota posibilidad de que este chaval ocupara un gran cargo de responsabilidad en este país. En una de las fotos aparecía mirando directamente al fotógrafo mientras señalaba con su dedo el diploma que había conseguido. Pensando en todas las fotos que le habían hecho al chico en todos estos años y en todo lo que habían dicho sobre él, se me vino a la cabeza lo utópico que sería que editaran una revista que desgranara de la misma manera la vida de los políticos que pretendían dirigir nuestro país. Que nos pusieran al tanto qué había detrás de tanta palabrería, buenas intenciones y sonrisas y gestos perfectamente perfilados. Que contaran pormenorizadamente qué habían estudiado, si habían ido a la universidad, cómo se habían comportado públicamente, si habían hecho botellón y fastidiado por la noche a algún vecino, dónde habían vivido, qué vida habían llevado, quiénes fueron sus padres, dónde habían trabajado, cómo había conseguido los trabajos obtenidos, si eran de esos que iban a la universidad durante diez años porque les daba lo mismo sacarse la carrera en cinco o en diez porque tenían ya de antemano su futuro resuelto, etc... Y puesto también a seguir con la utopía pensaba en otra editorial que informara sobre quién o quiénes están detrás de las productoras televisivas. Quién o quiénes están detrás de ese sellito que sale cuando termina algún programa o serie de televisión. Gente, personas, innombrables que son los que hacen caja cada vez que nos sentamos frente al televisor, y que influyen en muchos aspectos políticos del país. Siempre me he preguntado, por ejemplo, sobre esos consejeros de canal sur que cobran mas que la presidenta de la junta, pero que no tienen ni rostro ni nombres, por ejemplo. Sería algo importante que ciertas utopías se fueran haciendo realidad en este país nuestro, por la libertad de expresión, información y por nuestro futuro.

domingo, 6 de septiembre de 2015

EL DOMINGUITO

Hoy es el primer domingo de septiembre. Comienzan esos domingos plomizos y tediosos del otoño, rodeados de asfalto, bloques de piso y barrios que se concentran alrededor de sus bares, plazoletas y centros deportivos. Atrás quedó esa vía de escape tan terapéutica y natural como es la playa. Atrás quedaron los interminables paseos por la orilla del mar sintiendo bajo las plantas de los pies la fina arena, las inmersiones bajo el mar que nos transportan a nuestro lado mas primitivo, o las largas sesiones de pesca bajo la agradable sombra de la sombrilla. Son unos días que conectamos con nuestro lado mas salvaje y natural, y del que un día nos apartamos casi definitivamente. Son unas jornadas mucho más pausadas, en las que vivimos con el ritmo de otros tiempos, sólo con el ritmo que marca la inclinación del sol y la salida de la luna. Unos días que sirven para encontrarnos con nosotros mismos y para cargarnos de esa serenidad que iremos perdiendo progresivamente en cuanto nos traslademos a lo que se ha convertido en nuestro hábitat natural: torres de pisos y barrios enteros que se agolpan en distritos con la única separación "natural" de las carreteras. Nos encontraremos de nuevo con amigos y conocidos, y con cierta melancolía les resumiremos las vacaciones con un "muy bien". Ya habremos cambiado nuestros paseos sin rumbo por la playa, por otros más programados a cualquier centro comercial, tienda o donde sea. Y jugaremos de vez en cuando a ser dueños de nuestro tiempo y ocio cuando se decida ir en coche a cualquier otro lugar que no sea la plazoleta del barrio. Todo resultará ser un experimento patético y fallido. Porque nada podrá sustituir lo natural por lo artificial, por mucho que nos empeñemos, y más cuando no existe separación natural alguna entre barrios enteros o bloques de pisos. A diferencia de otras ciudades europeas, aquí vivimos con unos horarios más cambiados - forzados- y sin espacios verdes entre vecindades que a su vez se convierte en ese espacio que resulta tan necesario para no sentirse tan agobiado y para evadirse de vez en cuando. En muchas ciudades, si quieres espacio y además que sean verdes no tienes otra opción que meterte en el coche.
Muy pronto, todas estas sensaciones desparecerán por completo por las necesidades imperiosas del día a día y que nos marcarán el devenir del año. Algunos psicólogos han llamado a todo esto "síndrome posvacacional" y lo relacionan con las vacaciones en general. Yo lo llamo tomar conciencia de lo que debería ser y no es. Afortunado el que viva muy cerca de la playa, de la montaña o de cualquier otro espacio natural.

viernes, 4 de septiembre de 2015

El naufragio

Allí estaba el crío. Echadito sobre la arena. En una postura relajada como si estuviera durmiendo un sueño profundo. Ajeno a su inmensa soledad y a las olas que le acariciaban la cara. Quizás lo que mas conmovía era la soledad del crío en la playa. Era inevitable que a uno se le pusieran los pelos de punta. Ya, más en frío, piensa uno: "ya consiguió el periodista de turno la ansiada foto". Porque en todos los conflictos y acontecimientos existe siempre esa foto, esa imagen que "remueve conciencia" y que da la vuelta al mundo. Y tras ella todos los periodistas afilando sus plumas e inteligencia para tocar en el lado sensible del personal y llevarse, de paso, algo de notoriedad también, que todo hay que decirlo. Que qué bueno es este tío, que qué bien escribe, que qué enfoque tan peculiar, y todas estas cosas.
Desde cuándo prima más vender que contar la verdad? Desde cuándo es más rentable tratar los asuntos de forma sensacionalista que contar TODO lo que sucede en cualquier conflicto? Desde cuándo pasa por comentario inteligente y agudo cualquier comentario que tira por tierra la "condición humana" en general?  No tiene nada de inteligente describir al ser humano como el mas horroroso bichejo que camina por la faz de la tierra. No se puede - NI SE DEBE- medir la "condición humana" en general por la visión cicatera de algunos periodistas, políticos e "intelectuales". Y me parece una visión muy canalla describir la "condición humana", de "europa" y "occidente" por la foto de un crío muerto en una playa o por la construcción de un alambre de espinos. Yo creía que los medios estaban para INFORMAR, y que el individuo tendría las herramientas necesarias para separar el grano de la paja, pero según parece, en algunos casos, no es así. Esto, por desgracia, y de momento es otra utopía más. Una utopía mucho más realista y alcanzable que otras, como esas que persiguen que no muera nadie de hambre, ni que haya guerras ni clases sociales, pero una utopía, al fin y al cabo. El crío es una victima más del conflicto que está asolando siría desde hace años. Esa gente viene huyendo del empuje, por un lado, del EI financiado por los petrodólares y de las barbaridades del tío del bigote apoyado por los rusos, que en todo esto son los innombrables. Amén de otras muchas cuestiones complejas, porque en siria, como en todos los países y por mucho que se empeñen dictaduras e imposiciones, no existe homogeneidad absoluta en cuanto a pensamiento, ideologías ni creencias. Siria, al igual que el crío, lleva naufragando desde hace muchos años, pero conocer y formar culturalmente requiere un gran esfuerzo que según parece no es rentable y requiere un tiempo demasiado valioso como para desperdiciarlo en formar a personas reflexivas, juiciosas y carentes de absurdos complejos de autoinculpación baratos. El crío se ahogó, y días antes un sargento del ejército sacó a treinta y tres inmigrantes del agua con un cable atado a la cintura en la isla de Alborán. El gobierno húngaro ha levantado un alambre de espinos, y muchos húngaros protestan por la medida y se acercan a ayudar en lo que pueden a los refugiados.
Más celeridad de los gobiernos europeos: sí. Más medidas que ayuden a toda esa gente que viene caminando durante días a través del campo: sí. Ahora dicen que van a "acoger"  mas refugiados de los que en un primer momento se dijo. La pregunta es dónde los van a "colocar". Acogería usted en su casa a alguien que ni conoce y que han vivido todo tipo de atrocidades, que vienen de una guerra.¿ Los acogería usted porque el periodista o intelectual de turno ha dicho que "nosotros", en el año 39, también fuimos refugiados. O porque México acogió a muchos niños "republicanos"?. O porque Argentina mandó en la época de Franco barcos cargados de arroz? La persona de la calle, normal, que diga que no quiere ningún campo de refugiados al lado de su casa creo que estará en su perfecto derecho, por mucho que empujen esos periodistas - intelectuales - guais  que tan bien caen ante su público. O si tanto les molesta la "condición humana" que prediquen ellos con el ejemplo por una vez.